Me pasó lo peor: disculpas

Bueno, no tanto, el título quería llamar tu atención jaja! Es que ayer no cumplí con escribir una nota y de verdad, estoy aprendiendo mucho con este desafío de lanzar 50 notas en 50 días. Lo que llamamos “la vida misma” se estructura en base a vos, tu contexto, tus obligaciones y permisos de hacer y no hacer, y ahí caí, el permiso que me di, VAGO, de no escribir en los momentos que podía.

La PROCRASTINACIÓN es un mal de estos tiempos:

Procrastinar significa posponer o aplazar tareas, deberes y responsabilidades por otras actividades que nos resultan más gratificantes pero que son irrelevantes.

Este tema es recurrente en todas las áreas de trabajo y es necesario abordarlo con franqueza, porque todos estamos expuestos a dejar de hacer lo que debemos hacer por el mero hecho de creer que otra cosa que nos gusta de verdad es más importante. Aquí entra la falsa verdad de que por hacer múltiples tareas seremos más efectivos, y no, el enfoque es imprescindible para ser más productivos.

La procrastinación se combate con carácter, porqué carácter no es gritar, enojarse y discutir, sino que carácter es decisión, resiliencia, entereza y perseverancia para caminar por un objetivo. “Cuando terminan las ganas, comienza el carácter” dijo una vez Josi García y esa frase siempre retumba en mi cabeza, porque para dejar de procrastinar hay que crecer en carácter, superando la falta de ganas. Ser más creativo y productivo es algo que se desarrolla todos los días. Basta de procrastinar y empecemos a caminar con objetivos claros, ganas, fuerzas y mucho carácter.

Entonces, lo que queda es hacerse cargo y poner todas las fuerzas y enfoque en edificar un carácter intensivo, que no deje de moverse y que alcance lo que se propone. Este fin de semana me pondré al día con la cantidad de notas, pero te dejo este aprendizaje porque sino, todo paso y nada queda y si algo hace la Palabra y la Presencia de Dios, es dejar huella por donde va y en quiénes actúa. Y se debe notar, se debe ver sin decir ni contar.

“porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad”

Filipenses 2:13

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