Cómo enfrentar las malas noticias de todos los días

“El exceso de información sobre una situación negativa puede tener efectos psicológicos adversos” sostiene Graham Davey profesor emérito de Psicología en la Universidad de Sussex.

Todos los días estamos invadidos por la información negativa que construye nuestros pensamientos, limitando lo que hacemos y soñamos. Hoy, las noticias ya no son datos e información, son historias de impacto, emociones a flor de piel que se cuentan con imágenes impactantes, fuertes, explícitas y que dejan huella en nuestras mentes. En estos días, los programas de noticias son shows para entretener y luego… informar.

Quiero que pensemos en eso que estamos mirando y dejando entrar a nuestros hogares.

Es difícil evitar ver el choque de dos autos, el desastre de las casas que navegan en una inundación, el dolor de la familia que ha sufrido un abuso; empatizamos y sufrimos, pero también pasamos el tiempo recorriendo este tipo de contenido real, que imagen a imagen, construye una realidad de dolor y que sin dudas afecta nuestra mirada sobre la vida. Todo esto tiene un nombre: doomscrolling, un término que alude a la obsesión por consumir noticias -generalmente malas- navegando a través de una fuente de noticias sin pausa, sin importar cuán malas sean éstas o cuántos comentarios negativos veamos al pasar.

“Si te dedicas a hacer doomscroll diariamente, eso tendrá un efecto en tu psicología y tu cerebro” afirma la psicóloga Jade Wu. Es que el doomscrolling no se combate con menos tecnología, sino con más conciencia sobre el uso de los medios y lo que entendemos del concepto “informarnos“. Por que claro, está muy bien mantenerse informado, saber sobre lo que está sucediendo en nuestra sociedad, en el barrio, la ciudad o el país, pero debemos también, estar pendientes sobre la forma en que nos estamos haciendo de esas noticias.

Necesitamos discernir entre “información” y “opinión”: la información detalla qué, dónde, cuándo, por qué, a quiénes les paso y opinión es lo que piensa el que escribe sobre lo que está informando. Entonces, es necesario reconocer estos detalles sutiles para entender qué estamos leyendo o viendo, y al revisar conscientemente poner un límite de tiempo a todo esto. En la era de la sobreinformación, la fatiga de los medios es real y puede afectar nuestra forma de pensar, hacer, convivir y proyectar hacia el futuro.

Ahora, ¿Qué podemos hacer desde mirada de fe ante todo esto? Dejo 3 ideas:

Poner en práctica 1 Tesalonisenses 5:21-23: “Examinadlo todo; retened lo bueno”.
Dediquemos tiempo a informarnos, saber, aprender y empatizar con lo que está sucediendo en nuestro entorno, pero retengamos lo malo… ¿y qué es lo malo? Sobre informarnos, exponernos nuestros sentimientos y emociones y dejar que el contexto no impida desarrollar nuestra fe. Retengamos lo bueno: pensemos cómo podemos ayudar, levantémonos como intercesores y no nos cerremos a la realidad de las noticias porque nuestra fe nos llevará a vivir en las promesas de Dios.

→ Ante cada noticia negativa, Dios tiene una Palabra para dar.
Si analizamos la noticias siempre encontraremos los patrones de “dolor”, “muerte”, “soledad”, “abuso”, “pobreza”, etc, etc. En la mayoría de lo que encontraremos como información conllevará algún negativo como característica principal. Y para cada mala noticia, el Evangelio trae una buena noticia: ante el dolor, hay restauración; ante la muerte, hay consuelo; ante la soledad, un Padre de amor que abraza y fortalece. Y todo lo podemos comunicar en nuestras redes personales, hacer alguna acción especial en redes sociales de nuestras iglesias o ministerio. Estos contenidos son los más impactantes porque aporta una nueva forma de enfrentar los sentimientos negativos que dejan las noticias.

→ Pongamos un tiempo, un momento, para informarnos.
Siempre que dependa de nosotros, es una buena decisión ponerle límite al momento en que nos estaremos informando. Quizás en un medio de noticias online, un programa de TV, de radio o algún periódico del día. Al poner un límite, estamos definiendo cuánta información entrará a nuestra vida y permitiendo que la Palabra de Dios sea la que rija nuestras vidas.

Antes de mirar las noticias del día, mirá las buenas noticias eternas

Tomemos acción y permitamos que las buenas noticias de la Biblia, llenen de esperanza nuestra mente y corazón. Hagamos un buen uso de la tecnología y los medios: que el Señor, también sea Señor sobre todo lo que leemos, vemos y consumimos.

Por último, si estás leyendo esto y te das cuenta que necesitas enfocar tu mirada en Jesús, te recomiendo leer esta nota.