Somos vulnerables. Desde que estamos en las redes sociales nos exponemos a un sin fin de fallas técnicas, robo de información y destrucción de la privacidad.

Desde hace 10 años, millones de personas comenzamos -de forma masiva- a exponer nuestra vida en Facebook, para luego hacerlo en Twitter, Youtube, Instagram, Snapchat y la lista de plataformas sigue… y así fuimos perdiendo control de lo privado, fuimos abriendo puertas para que desconocidos nos “conozcan” y vean todo lo copado que somos (!).

La serie YOU -estrenada en 2018- en Netflix delata los riesgos de tener las redes sociales sin límites de acceso, sin normas de seguridad, sin reglas de privacidad, sin filtros, abiertas a un mundo de personas buenas y malas, y como lo vimos, Joe no era de las personas centradas, ubicadas, buenas y correctas.  Más allá de la trama necesaria para una serie de ficción, lo que se ve es real y hay infinidad de historias sobre robo de información e intromisión de extraños en perfiles ajenos.

Ahora, ¿dónde nos paramos nosotros con todo esto?; ¿qué vamos a hacer con lo que publicamos?. Una certeza tenemos: LO QUE SE PUBLICA, SE PIERDE, salta de nuestras manos, a las manos de todo el mundo, que por robo en servidores de la plataforma o por una captura de pantalla, pueden hacerse de nuestras publicaciones en solo segundos. Aquí yace el ojo de la tormenta, ese momento de darle click a “publicar” genera la apertura a todo el mundo de lo que queremos mostrar y las decisiones no esperan, necesitan ser tomadas y cuanto antes, porque lo que subimos lo perdemos, ya no es nuestro.

Beck, la protagonista, además de dejar todas sus redes sociales abiertas al público, sin límites de privacidad, sufrió por esto, regalando información y creando falsas realidades, simulando alegría cuando había tristeza y fiesta cuando estaba en plena soledad.

Todo lo que publicamos suma a nuestra identidad digital, a nuestro yo on line.

Creo que todos coincidimos, las redes sociales nos han provocado y nosotros entramos en la vorágine del exponer, contar y mostrar, generando en nosotros ansiedad por cómo nos ver y nos interpretan los demás, y muchas veces llegamos a extremos que nunca quisimos pero el desafío está en ser ÍNTEGROS, ser uno en el mundo físico y el mismo en el mundo digital, sin crear personajes, siendo nosotros mismos… y si no nos gusta lo que estamos viviendo, el mostrar otra cosa en redes sociales no mejorará nada… y te aseguro que el tema se soluciona por otro lado: resolvé cuál es tu identidad.

Y si te encontrás del lado de Joe, un stalker intenso, que bucea intimidades de otros y planea encuentros para sacar provecho propio, no sigas, frena y baja a la realidad de las relaciones personales que son sanas, cuidadas y que empatizan por la magia del entendimiento y la empatía. Cualquier puente que armes a partir de las tecnologías y no se sustente en buenas decisiones que reflejen amor, se destruirá tarde o temprano.


Esteban Lanzani

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